jueves, 4 de noviembre de 2010

Arte Rococó



El estilo Rococó nace en Francia a principios del siglo XVIII y se desarrolla durante los reinados de Luis XV y Luis XVI.
Ha sido considerado como la culminación del Barroco, sin embargo, es un estilo independiente que surge como reacción al barroco clásico impuesto por la corte de Luis XIV. El rococó a diferencia del barroco, se caracteriza por la opulencia, la elegancia y por el empleo de colores vivos, que contrastan con el pesimismo y la oscuridad del barroco.

Es un estilo aristocrático, revela el gusto por lo elegante, lo refinado, lo íntimo y lo delicado. Armoniza con la vida despreocupada y agradable que la sociedad ansía y se desentiende de cuestiones religiosas. Es un arte mundano, sin conexión con la religión, que trata temas de la vida diaria, no simboliza nada social ni espiritual, sólo superficialidad. Por todo esto se considera al Rococó un arte frívolo, exclusivo de la aristocracia.
Se difundió rápidamente por otros países europeos, sobre todo en Alemania y Austria y se seguirá desarrollando hasta la llegada del Neoclasicismo



Características del Rococó


En arquitectura, los edificios mantienen un trazado externo simple, sin embargo, en el interior la decoración se desborda. El rococó impone la acumulación de elementos decorativos basados en líneas ondulantes y en la asimetría. Alcanza mucha difusión el gusto chino, que había entrado en Europa con las piezas de porcelana, telas o lacas, y que decorará los salones occidentales con sus temas más representativos.
En pintura, los temas más abundantes son las fiestas galantes y campestres, las historias pastoriles, las aventuras amorosas y cortesanas. Las composiciones son sensuales, alegres y frescas, predominan los colores pasteles, suaves y claros. La mujer se convierte en el foco de inspiración, ya que es la figura bella y sensual.


Arquitectura Rococó
Parte de la fachada del Palacio del marqués de Dos Aguas


Fachada de la catedral de Murcia, de Jaime Bort

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Una mirada al Arte Barroco


Décadas antes de que surga el arte Rococó, entre los años 1600 y 1750 aproximadamente, se sitúa una de las mejores etapas de la historia del arte: el Barroco.

El barroco es la continuación al manierismo italiano que prevalece durante la primera mitad del siglo XVI. Si el manierismo comienza a usar los cánones clásicos con artificiosidad, el barroco que le sigue, abandona la serenidad clásica para expresar un mundo en movimiento y agitación de los sentidos. Por lo tanto, la tendencia del barroco es a la exageración y la ostentación.

El estilo artístico del barroco surgió a principios de del sig
lo
XVII y desde Italia se se extendió hacia la mayor parte de Europa.
Se suele situar entre el Renacimiento y el Neoclásico, en una época en la cual la Iglesia Católica europea tuvo que reaccionar contra muchos movimientos revolucionarios culturales que produjeron una nueva ciencia y una religión disidente dentro del propio catolicismo dominante: la Reforma protestante.


Una característica importante fue el énfasis de la acción, ya que este ha de colocarse sobre el dramatismo: la consigna fue ganar al fiel a través de la emoción. Las escenas se vuelven dinámicas, lejos del hieratismo intemporal (término que se aplica a las figuras esculpidas o pintadas, en las que predomina una actitud monumental, majestuosa y rígida, y más especialmente al arte egipcio. Se opone al naturalismo) de los estilos anteriores. Las composiciones se complican para ofrecer variedad y colorido. Las luces, los colores, las sombras se multiplican y ofrecen una imagen vistosa y atrayente de la religión y sus protagonistas.




  • Las pinturas también ganan más contrastes de luz y distintas tonalidades de color, podremos ver contornos asimétricos, imágenes insólitas y composiciones donde las figuras, a fin de cuentas pierden su relevancia y se acaban mezclando con el escenario donde se encuentran.




lunes, 25 de octubre de 2010

Maneras del Manierismo

En esa búsqueda de mayor exageración y de preocuparse por la forma más que por la realidad misma, surgieron nuevos artistas que con un punto de vista diferente lograron plasmar sus ideales de belleza en sus obras.


*Agnolo Bronzino; temática religiosa y también realizó retratos.

Retrato de Lucrezia Panciatichi - Galería Uffizi, Florencia

Observamos el alargamiento de los dedos y la finura y delicadeza en las manos, además la notable desproporción y casi irrealidad del cuello y la forma en que caen los hombros.



*Paolo Cagliari (Veronese); conocido como el Veronés. pintor italiano del manierismo veneciano. Se caracteriza por el lujo y la estructura clásica que enmarcan sus escenas. En sus representaciones bíblicas predomina el ambiente suntuoso y la alegría por vivir.


La Batalla de Lepanto


*Doménikos Theotokópoulos (El Greco); obra pictórica compleja, entre sus obras tenemos lienzos para retablos de iglesias, cuadros de temática religiosa y numerosos retratos.

Adoración de los Pastores
Observamos el alargamiento de los cuerpos y la desproporción de éstos frente a sus pequeñas cabezas. Esta es una de sus últimas composiciones, por lo que su estilo aquí es antinaturalista. La iluminación estridente, al igual que el contraste del fondo oscuro con los colores de las vestimentas, originan un ambiente de dramatismo.



El entierro del Conde de Orgaz - Iglesia de Santo Tomé, Toledo (España)
Archivo:El Greco - The Burial of the Count of Orgaz.JPG
El cuadro muestra las dos dimensiones, la muerte abajo y la vida eterna en el cielo, en la parte de arriba. Jesús se encuentra en el centro como juez del resto, iluminado y envuelto en ropas blancas. Observamos entre la fila de los caballeros, un autoretrato del Greco.

lunes, 18 de octubre de 2010

Manierismo: la forma por la forma misma




                                  Bronzino - Alegoría del triunfo de Venus, National Gallery de Londres.
Pintor italiano predominantemente áulico y uno de los más destacados representantes del manierismo.

MANIERISMO: El manierismo es un estilo artístico que predominó en Italia desde el final del Alto Renacimiento (ca. 1530) hasta los comienzos del período Barroco, hacia el año 1600.

Se trataba de una reacción anticlásica que cuestionaba la validez del ideal de belleza defendido en el Alto Renacimiento.
El manierismo se preocupaba por solucionar problemas artísticos intrincados, como desnudos retratados en posturas complicadas. Las figuras en las obras manieristas tienen frecuentemente extremidades graciosas pero raramente alargadas, cabezas pequeñas y semblante estilizado, mientras sus posturas parecen difíciles o artificiales
Los colores no remiten a la naturaleza, sino que son extraños, fríos, artificiales, violentamente enfrentados entre sí, en vez de apoyarse en gamas.


La diosa del amor y la belleza es identificada por la manzana de oro -que le concedió Paris en el famoso juicio- que porta en la mano izquierda y la paloma de la esquina izquierda de la escena. En la mano derecha, Venus lleva la flecha que ha arrebatado a Cupido, el joven que la besa. A los pies de la diosa encontramos unas máscaras, posiblemente símbolos de la sensualidad, que representan la ninfa y el sátiro, levantando la vista hacia los amantes. El Placer Loco, el niño sonriente que lleva una pulsera en el tobillo, tira pétalos de rosa, sin interesarse por la espina que atraviesa su pie derecho. Tras el Placer se halla el Engaño, hermoso de rostro pero con un horrible cuerpo, ofreciendo en su mano un panal de dulce miel mientras que con la otra oculta el aguijón de su cola. En la zona izquierda de la composición se sitúa una oscura figura, considerada tradicionalmente como la representación de los Celos pero identificada en la actualidad como la Sífilis, terrible enfermedad que en el siglo XVI había adquirido proporciones de epidemia. Con todos estos símbolos, se considera que el significado de la composición se identifica con el Amor impuro que es gobernado por el Placer con la ayuda del Engaño, amor que trae dolorosas consecuencias. La figura del Olvido, arriba a la izquierda, sin capacidad de recordar, intenta cubrir la escena con un velo pero el Tiempo se lo impide.
Las frías figuras desnudas se destacan, como si de un esmalte o de mármol se tratara, sobre un intenso azul ultramar, renunciando Bronzino al fondo, de la misma manera que en los dibujos pintados para la fábrica ducal de tapices. La composición muestra la influencia de Miguel Angel, especialmente su famoso cartón que muestra a Venus y Cupido besándose, así como de algunas obras de Pontormo, el maestro de Bronzino.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Pintura flamenca


La pintura flamenca se inicia al mismo tiempo que el primer renacimiento en Italia, a mediados del siglo XV, en los Países Bajos y concretamente el reino de Flandes, región que se encuentra en una época de gran esplendor económico gracias a las relaciones comerciales que tienen con otros países cercanos.

En la edad media se inició una transformación política, social y económica en Europa que finaliza en el XV con la aparición de la burguesía y el desarrollo económico, asi como tambien aparecen los gremios formados por grupos de artesanos, donde los artistas encontraban un apoyo económico para realizar sus obras.
Fue hasta el final de la época que algunos autores comenzaron a firmar sus obras como Jan Van Eyck.

La burguesía y la Iglesia se enriquecieron convirtiéndose en los mayores impulsores del arte, ya que eran estos quienes encargaban sus obras a los pintores pertenecientes a los gremios.
La iglesia la utilizaba como medio para dar a conocer la religión entre la población analfabeta.
Las técnicas empleadas fueron evolucionando, en número de artistas se fue incrementando.

En cuanto al desarrollo de la pintura gótica en España encontramos que a mediados del siglo XV tiene relaciones comerciales con Flandes, donde se inician el desarrollo de la pintura flamenca. Fue en Castilla donde hubo una influencia determinante de pintores flamencos, como Jorge Inglés o Fernando Gállego.

La pintura flamenco aún conservaba rasgos del estilo gótico, técnicos, como el uso de la tabla en lugar del lienzo, y temáticos, sobre todo religiosos y espirituales. Sin embargo, su habilidad detallista e intereses les impulsaron a investigar y a descubrir de forma empírica la perspectiva, a perfeccionar la técnica del retrato y a reivindicar el paisaje como tema pictórico.

Se caracteriza por las miniaturas, sobre las cuales posee una excepcional calidad: el empleo de colores brillantes para la iluminación de las miniaturas. También el detallismo aplicado a estas pequeñas obras maestras.
La utilización del óleo por los flamencos en sus cuadros les permitía dar una mayor luminosidad y tratar con un gran realismo la imagen, así como una mayor gama cromática, de esta forma podían pintar con mucho más detallismo. Además Utilizaban pinturas fluidas y transparentes para sombrear delicadamente o para dar matiz al color del fondo.

Entre los temas que trataban, predomina la temática religiosa, se basan en temas de pasajes de la Biblia, se representan figuras de santos, escenas de la virgen María, etc. En una época en que la religión tie
ne una gran importancia en la sociedad, que gira entorno a ésta.
  • Obras resaltantes de Van Eyck
O

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La escuela de Atenas


Se trata de un fresco pintado por Rafael por encargo del papa Julio II. Éste deseaba ensalzar a través del arte la armonía entre la filosofía, los clásicos y la revelación de Jesucristo, la encarnación de la Verdad. La encarnación completa la Verdad, esa Verdad que busca la filosofía.
Se trata de una representación de los filósofos clásicos, en especial los griegos, alojados en un edificio abovedado, que simula un templo clásico, aunque no de época romana, sino más bien de tipo bramantesco. Es un espacio grandioso, de dimensiones colosales, donde cabe todo hombre. Hay una solemne arquitectura, porque la sabiduría griega es, en su totalidad, una construcción del pensamiento humano. Las personas son concebidas a escala de la arquitectura, monumentales. Hay sólo una perspectiva, a lo largo de un eje central: es la perspectiva racional, que corresponde a la “lógica” que, no siendo revelación, es la única guía de este pensamiento. Sin embargo, se sugieren las perspectivas de los cuerpos laterales: el esquema de este espacio, que debe plantearse como absoluto equilibrio de valores, es un esquema en cruz, como el de san Pedro de Bramante. Y pretende se un edificio “renacido”, del mismo modo que la sabiduría de los pensadores de la Antigüedad se ha visto “renacida” a través del pensamiento y de la doctrina cristiana.
Dentro de este templo clásico vemos dos hornacinas que contienen estatuas gigantescas. Una de ellas es Atenea, la diosa de la inteligencia, y la otra Apolo, dios de las artes y de la música. Estos dos dioses, que defienden el templo desde sus nichos, están acompañados de relieves. Debajo de Apolo el del rapto de las nereidas, una escena mitológica que representa a hombres desnudos raptando mujeres. El mensaje que Rafael pretendía transmitir con ello era que la inteligencia somete a los instintos.
En el centro de la composición vemos a Platón, con barbas, ya anciano, que contrasta con Aristóteles, en el apogeo de su fuerza corporal. Platón lleva el Timeo en una mano, mientras señala el cielo con la otra. Esto es porque su filosofía se centra en la idea, es más metafísica, quiere abarcar el cosmos.

 Sin embargo Aristóteles, que lleva la Ética, señala la Tierra con un bello escorzo, ya que su filosofía se basa en la observación de la naturaleza y del hombre mediante la razón. Pretende organizar el mundo con su pensamiento.Alrededor de estos dos maestros aparecen, bien en grupos o bien solos, diferentes personajes, que representan movimientos de la filosofía griega, árabe etc.Es interesante comentar que Rafael se ha atrevido a poner a los diferentes personajes rostros de hombres contemporáneos.
Rafael caracteriza los diferentes tipos de sabios, distingue con agudeza sus propios temperamentos y las mímicas designan también a veces la particularidad de sus enseñanzas. Es además admirable como consigue crear espacio mediante los diferentes personajes, no sólo con la masa, sino también con el color.

El juicio final


Tamaño: Es de enormes dimensiones - 13.70 x 12.20 metros - e incluye casi cuatrocientas figuras de las que se han identificado aproximadamente unas 50.


La zona superior de la composición, ocupando más de la mitad de la pared, está ocupada por el mundo celestial presidido por el Cristo juez en el centro de la escena, inicialmente desnudo y en una postura tremendamente escorzada, levantando el brazo derecho en señal de impartir justicia y cierto temor a los resucitados. A su lado hallamos a la Virgen María, rodeadas ambas figuras por un conjunto de santos, apóstoles y patriarcas que constituyen el primer grupo circular. A ambos lados de este grupo central encontramos a diferentes mártires, vírgenes, bienaventurados y Confesores de la Iglesia, formando una segunda corona.
En los lunetos superiores aparecen dos grupos de ángeles portando los símbolos de la Pasión: la corona de espinas, la cruz y la columna, ofreciéndonos las más variadas y escorzadas posturas, reforzando la sensación general de movimiento del trabajo. Miguel Angel quiso representar de esta manera la salvación de la humanidad a través de la llegada de Cristo en la parte más elevada de la pared. A los pies de Cristo se sitúan dos santos que ocupan un lugar privilegiado: San Lorenzo, portando la parrilla que le simboliza, y San Bartolomé con una piel que alude a su martirio, apreciándose en su rostro un autorretrato del pintor.


En la zona intermedia podemos encontrar 3 grupos:




• En la izquierda a los juzgados que ascienden al Cielo
• En la parte contraria se ubican los condenados que caen al Infierno,
• ocupando los ángeles trompeteros el centro para despertar a los muertos de la zona inferior que se desarrolla en el espacio izquierdo de este último tramo.




En la zona inferior derecha hallamos el traslado de los muertos en la barca de Caronte ante el juez infernal Minos - la figura de la esquina con serpientes enrolladas alrededor de su cuerpo - y la boca de Leviatán. La escena se desarrolla sin ninguna referencia arquitectónica ni elemento de referencia, emergiendo las figuras de un azulado cielo donde flotan con una energía y seguridad difícilmente igualable.


Son numerosas las referencias y fuentes en las que Miguel Ángel se inspiró según aluden los especialistas. Estatuas clásicas, figuras ya utilizadas en el cartón de la Batalla de Cascina, los frescos de Luca Signorelli en la catedral de Orvieto e incluso El Bosco. En el aspecto literario parece seguro el empleo de tres fuentes: la "Divina Comedia" de Dante, la bíblica Visión de Ezequiel y el Apocalipsis de San Juan.